Innovación: así será la ropa inteligente del futuro

En la universidad española Rovira  Virgili, un grupo de científicos liderados por el químico analítico argentino, Francisco Andrade, hacen innovación disruptiva con telas. Elaboran la ropa que usaremos en el futuro: las prendas inteligentes. Fueron ellos quienes lograron, por primera vez, diseñar un sensor químico, mucho más sofisticado que los físicos, y a un muy bajo coste.

¿En qué medida algo que llevamos puesto puede “decirnos” cosas sobre nosotros mismos?. Partamos de observar lo que es el propio diseño natural: la piel. Ese conjunto de sensores que comunican información del ambiente y del cuerpo a nuestro cerebro y a quienes nos miran, tocan o huelen. Entonces ¿por qué no pensar a la ropa como una segunda piel que pueda sentir información acerca de nuestro cuerpo, de nuestra salud o incluso emociones y enviarla a un sistema central, como un Smartphone, que pueda procesarla en forma inteligente?

Francisco Andrade cuenta cómo funciona esta revolucionaria tecnología y su uso en deportistas, bebés prematuros y pacientes en general.

Uno de los grandes logros del equipo fue transformar una hebra de algodón en un sensor químico y mediante el uso de nanotecnología para convertirla en una fibra conductora. Luego le ponen membranas que marcan la presencia de una sustancia química y generan una señal eléctrica

De cara al futuro las aplicaciones son ilimitadas. Pero cómo imagina el mundo que vendrá este científico que dedica sus días a trabajar en “lo que veremos algún día”?

Para Andrade, es algo difícil de predecir por el ritmo vertiginoso que tienen los avances. Pero, propone un ejercicio de imaginación interesante: volvamos a la idea inicial de entender al ser humano como un conjunto de células conectadas a un sistemas central que determina que es “el Ser”. Es decir, el Ser como tal, en cuanto esta conexión de sensores eléctricos, que nos hacen uno y nos dan una noción de conciencia. Ahora pensemos ¿Qué pasará cuando haya sensores que nos conecten a un sistema central que no está adentro nuestro, como el cerebro, sino que está afuera?. ¿Qué ocurrirá entonces con los sistemas inteligentes cuando podamos tener sistemas masivos que estén continuamente monitorizando a las personas como si fueran células de un cuerpo más grande y que pueda detectar cuáles están enfermas o necesitan tratamiento?

Como predice este científico, “la idea convencional de los hospitales va a desaparecer. Va a haber más telemedicina, en donde ya no vas a ir al médico con una dolencia, sino que va a ser él quien te llame por teléfono antes de que te sientas mal porque ya ha detectado que algo no está bien. Es un mundo en donde los datos van a ser tomados directamente desde cuerpo (no para que nos obsesionemos pensando que vamos a estar mirando sensores), sino para saber que va a haber algo que va a ser como las luces rojas del tablero del auto. Nadie conduce mirando el tablero todo el tiempo. Esto va a ser lo mismo, vamos a vivir tranquilos sabiendo que si algo anda mal, se van a encender las luces rojas que nos van a decir cómo funciona el cuerpo y cómo cuidarlo mejor, porque vamos a vivir muchos años”.

Fuente: Infobae

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