Cada vez más ciudades apuestan por la tecnología para incrementar la seguridad vial.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1,3 millones de personas mueren por año como resultado de siniestros de tráfico, lo que le cuesta a la mayoría de los países alrededor del 3% de su Producto Bruto Interno (PBI). Por eso es que, en la actualidad, las ciudades están incorporando tecnologías de vanguardia para tener un tránsito inteligente que contribuya a  la seguridad vial. 

Por ejemplo, en Santiago de Chile, una de las ciudades más inteligentes de Latinoamérica, no solo apostaron por sensores que miden –en tiempo real– el ruido y la contaminación que genera el tránsito, sino por poblar las calles de autobuses y taxis eléctricos (con sus respectivas electrolineras), más amigables con el medioambiente.


En Medellín (Colombia), funciona un sistema de movilidad inteligente para evitar la congestión urbana y los accidentes. Mientras cámaras y sensores permiten conocer el estado de las carreteras, paneles informativos advierten sobre siniestros metros más adelante, ofreciendo caminos alternativos. No solo eso, esta es una ciudad rodeada de colinas y pendientes empinadas, por lo que muchas calles no llegan hasta esas alturas. ¿Qué hicieron? Colocaron cabinas similares a las que suelen trasladar a los esquiadores a las montañas, como una extensión del metro. 

Otro caso que vale la pena mencionar es el de Monterrey, México, donde están implementando el Sistema Integral de Tránsito Metropolitano (Sintram), para que la ciudadanía pueda saber de antemano los tiempos de recorrido del transporte público, consultar horarios picos y viajar con seguridad. En este mismo país, pero en Yucatán, los semáforos se autorregulan para evitar grandes congestionamientos y el alto número de choques que registra la región.

La situación de Argentina

En el país ya convivimos con cámaras para fotomulta, reconocimiento de patente y hasta facial. También con carteles de leyenda variable y de disponibilidad de estacionamiento, controles de velocidad, y páginas web y aplicaciones en el celular que nos informan –al instante– sobre el estado de las ciclovías, subtes y cortes.

Pero, sin dudas, el paso más allá lo dieron las cámaras de videovigilancia: hoy monitorean los cambios bruscos de carril, el desobedecimiento de las señales de tránsito, el estacionamiento en carriles para bicicletas, el uso del teléfono mientras se conduce, el cinturón de seguridad desabrochado, la ocupación de carriles de emergencia, la circulación por áreas no permitidas y el exceso de velocidad, la mayor causa de accidentes fatales.

Otra innovación son las Estaciones Inteligentes Multipropósito (EVIM) en las rutas. Su principal función es conectar al usuario con un centro de atención para dar respuesta a necesidades como emergencias médicas, mecánicas, inseguridad, etcétera. Las EVIM se alimentan de energía solar y cuentan con acceso a Internet satelital, conectividad inalámbrica WI-Fi, carga de dispositivos electrónicos a través de USB, monitoreo de cámaras de seguridad y estación meteorológica.

La OMS sugiere una intervención eficaz para abordar los problemas del tránsito. Como sucede desde hace algunos años y en diferentes áreas, la tecnología tiene un rol protagónico con soluciones inteligentes. 

Redacción
Redacción
Periodista / Asesor de Prensa & Difusión / Director Periodístico Tecno & Medios.

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