Salah Al-Dhaferi, un desarrollador que aprendió a programar en medio de una guerra y sin internet.

El programador autodidacta, ayuda a los jóvenes que hoy quieren seguir sus pasos.

En Yemen, el comportamiento de la red que conecta el mundo, es bastante caprichoso.  No es extraño que la gente se quede desconectada por días enteros. Esto puede ser muy frustrante, pues mientras el resto del mundo conoce el 5G, allí se experimentan velocidades de 8 megabits por segundo. Y no todo el mundo puede acceder a ellas.

Al-Dafheri aprendió a lidiar con obstáculos mucho más molestos que imágenes defectuosas o problemas de descargas. Su trayectoria inició en un país sin internet, con una electricidad ambivalente y atravesado por las calamidades de la guerra.

Sin embargo, ya está próximo a completar sus estudios de ciencias de la computación. También ha cofundado su propia startupTektonic Labs, y colabora como formador en el proyecto Re:Coded, que enseña a programar a jóvenes de zonas en conflicto, como Turquía, Irán o Yemen. Con cinco hermanos, un padre gestor financiero y una madre ama de casa, los conocimientos de tecnología a nivel familiar eran básicos. No había internet, ni tampoco se lo esperaba. En ninguna ciudad, ni siquiera en la capital, Saná, donde vivía la familia.

Un mentor, por intermedio de su padre, le habló del lenguaje de programación Visual Basic y le explicó que era lo que la gente utilizaba para decirle al ordenador lo que tenía que hacer. Sin embargo, para poder aprenderlo, la única opción admitía graduados universitarios.

Salah Al-Dhaferi, ávido de información, se enteró que podría comprar discos con vídeos sobre programación. Tas algunos obstáculos, Saná recibió una feria del libro que reunía a editoriales de todo Oriente Medio. Así es como llegó al puesto de una compañía egipcia que tenía tres CD de Visual Basic para principiantes. Luego de ver los videos y de hacer los ejercicios, los rehízo una y otra vez. Pero dándole al código su toque personal.

El poco o nulo acceso a internet seguía siendo una traba. Había cibercafés, incluso allí la conexión era lenta, a lo que se le sumaban máquinas antiguas. Siempre buscando discos, descubrió los e-books. Así es como siguió aprendiendo por cuenta propia.

Siendo aun muy joven, convenció a su padre para que le encomiende a él un proyecto de reorganización de una base de datos de clientes, en lugar de contratar a un programador. Luego de un mes, le entregó el satisfactorio resultado.

Al momento del ingreso a la universidad, no logró acceder a ninguna beca que le permitiera costearse los estudios. Por eso es que siguió aprendiendo por su cuenta. Aunque en ese momento ya tenía algo a favor, acceso a Internet. No era el mejor. No era el más rápido, pero podía buscar y conocer sobre lo que interesaba a la gente.

Luego inició la guerra. El país lleva ya seis años sumido en el conflicto entre Arabia Saudí y los rebeldes Huthi de Yemen, cuyo levantamiento desalojó al gobierno del poder en 2015. Para Al-Dhafesi ese fue un año perdido. No había internet ni electricidad. Debió mudarse a la calurosa ciudad costera de Adén, huyendo de la situación que se vivía en la capital. Allí el acceso a la red estaba limitado por lo que recurrió a la única opción, el cibercafé.

El alto costo del acceso a la red era insostenible, pero Al-Dhafesi consiguió un precio justo con el dueño del negocio. Algún tiempo mas tarde, cuando consiguió acceder a internet desde su casa, empezó a trabajar en una página web donde los ciudadanos yemeníes pudieran compartir sus historias de la guerra. “Los medios en mi país han creado una brecha entre la población. Quería recordarle a la gente que al final son los ciudadanos normales los que están sufriendo”, declaró Salah tiempo después.

En 2017 cuando pudo volver a Saná, continúo cursando sus estudios en el centro malayo de formación a distancia Twintech. Al cabo de un año, escuchó hablar de Re:Coded y envió una solicitud. No tenía para nada claro de que se trataba aquel proyecto. Finalmente lo aceptaron. Esto le permitió conocer muchas  personas que estaban en su situación, tratando de aprender a programar a pesar de las situaciones adversas. También conoció a un profesor dispuesto a ayudarlos.

Más tarde, lo contrató una empresa de desarrollo de apps para Android. En 2019 se incorporó como formador a Re:Coded. De este modo, el devuelve el favor de haber sido formado en este ámbito. Algunos de sus alumnos han fundado sus propias startups o trabajan para compañías de Turquía o Estados Unidos, lo que se traduce en más y mejores posibilidades.

A finales del año pasado, Al-Dhafesi fundó Tektonic Labs con la que desarrollan proyectos para terceros o hacen labores de consultoría. Este proyecto busca flexibilizar las posturas de una industria anticuada y dependiente de costosas herramientas de código cerrado. El objetivo del programador es servir de ejemplo para que otras empresas modernicen sus prácticas.

Más allá de una incansable perseverancia, el joven yemení agradece que su familia haya estado tan centrada en la educación. El estudio constante del idioma inglés le abrió numerosas puertas, puesto que como él mismo expresa, no hay tantos recursos en árabe.

Los obstáculos son parte de la vida cotidiana de cualquier persona que este aprendiendo a programar o que, ya habiendo terminado su formación, se le presente un nuevo desafío. Sin embargo, no resulta tan cotidiano que los obstáculos sean una eventual caída de internet o un corte eléctrico absoluto que, además de días u horas sin electricidad, se lleva por delante todo el código escrito desde el último guardado. Las carencias de las infraestructuras yemeníes aun continúan siendo un obstáculo.

Algunas cosas van mejorando. Aunque aún persisten ciertos retos. En la capital hay electricidad las 24 horas, pero es muy cara. El acceso a internet, que además es más inestable, es demasiado costoso. “Pero las cosas se están volviendo cada vez menos complicadas. Estoy seguro de que cuando pare la guerra tendremos una comunidad tecnológica floreciente en Yemen porque internet será más accesible y seremos capaces de probar nuevas cosas sin preocuparnos por nada”. Concluye Al-Dhafesi, esperanzado.

Redacción
Redacción
Periodista / Asesor de Prensa & Difusión / Director Periodístico Tecno & Medios.

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