Sólo un cuarto de la población con discapacidad accede al empleo formal. Y sólo 4 de cada 10 empresas cuentan con programas inclusivos.

Diversidad e Inclusión Laboral del Servicio de Empleo de la AMIA. Según la encuesta de Adecco, el 72% de las empresas que no tienen programas para contratar personas con discapacidad afirma que no tiene el lugar adaptado.

“Este planteo muestra la falta de información: las discapacidades engloban un abanico muy grande. Pero en el inconsciente colectivo argentino, se asocia discapacidad con una silla de ruedas”, comenta Pablo Liotti, gerente de Marketing y Sustentabilidad de Adecco.

75% de las personas con discapacidad está desempleada. Faltan oportunidades y hay prejuicios.

“También persisten prejuicios, como la idea de que van a faltar más”, agrega Frauman. Al contrario, “la experiencia indica que son trabajadores leales y estables, con baja tasa de rotación y ausentismo”, informa.

A pesar de todo, los consultores aseguran que las políticas de inclusión están avanzando. “Es una de las 13 estrategias esenciales para mejorar la competitividad industrial”, señala Leonardo di Nardo, director de Numan, consultora de RR.HH. especializada en ese sector. Di Nardo indica que “se están tomando medidas ergonómicas para facilitar la integración de personas con discapacidad y se están formalizando políticas internas para preparar la línea de producción”.

De las empresas que sí desarrollaron políticas específicas, sólo el 1% lo hace por las exenciones impositivas, según el relevamiento de Adecco entre 417 compañías. El resto afirma que estos programas responden a políticas de diversidad, o a que “quieren hacer algo al respecto” o a que tienen “afinidad personal con la situación”.

En los supermercados Día, por ejemplo, trabajan hace 8 años en inclusión e incorporaron hace tres meses a Florencia Roth, quien tiene una deficiencia auditiva. “Mi recorrido laboral hasta el día de hoy no fue fácil”, cuenta Florencia, de 24 años, pasante en Recursos Humanos.

Ya había tenido un primer empleo, “pero fue por un breve período y después estuve mucho tiempo buscando, lo que fue muy frustrante”, dice. “Sentía que nunca iba a poder conseguir algo porque hay ciertas tareas que no puedo realizar por la falta de audición y no lograba que vean todo en mí, lo que podía aportar”, recuerda.

Las cosas cambiaron cuando fue a una feria de empleo y vio un cartel que decía “Te ayudamos a conseguir trabajo para discapacidades”. Se trataba de Inclúyeme, un portal de empleo especializado en conectar el talento de personas con discapacidad con empresas. Sobre su trabajo actual, Florencia dice que superó sus expectativas: “Hay muy buena vibra. Mis compañeros de trabajo me entienden y me respetan, así que los valoro mucho”, señala.

En 2013, la empresa SAP lanzó en la India el programa “Autismo en el trabajo”. Alejandro Masip, director de Proyectos Financieros Globales, acababa de recibir para su hijo el diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA) cuando se enteró por la intranet sobre el programa. No sólo se conmovió hasta las lágrimas: trajo el proyecto a SAP Argentina y se convirtió en su líder local. “El 90% de la población con autismo se encuentra desempleada en Estados Unidos y Reino Unido. De la Argentina, no hay datos”, informa Masip.

El programa de SAP “trata de disminuir o eliminar las barreras que enfrentan las personas con autismo al momento de pasar por una entrevista laboral. Y una vez contratadas, intenta darles soporte en lo laboral”, explica.

Es muy difícil para una persona con autismo pasar por un proceso de entrevista laboral”, acuerda Agustina Robles, coordinadora de Cuentas a Pagar, en cuyo equipo hay dos jóvenes con TEA. “Pueden ser chicos talentosos, pero una entrevista común no lo detecta. Rebotan porque no pueden sostener la mirada, o hablan en tono muy bajo, muestran excesivo nerviosismo o son muy literales”, describe. Actualmente, gracias al programa, hay 10 empleados con TEA trabajando en SAP. “El 1% de la población mundial está dentro del espectro autista: nuestro objetivo es estar por encima de ese porcentaje”, dice Masip.

Accenture tiene desde 2006 el programa “Sin Barreras” que “brinda apoyo, contención y los medios necesarios para que los colaboradores que tengan alguna discapacidad logren con éxito su desarrollo profesional”. Actualmente hay 92 personas en ese programa.

100.000 son los alumnos con discapacidad hasta el nivel medio. Sólo el 7% alcanza el nivel superior.

Por su parte, Staples Argentina llegó a un 5% de empleados con discapacidad en 2017. Había comenzado el trabajo de inclusión en 2008, cuando contrató a tres personas ciegas en Ventas. “La diversidad hace que tomemos decisiones más acertadas, mejora el ambiente de trabajo y la cultura de la organización”, dice Gonzalo Santander, CEO de la empresa.

“No sólo se trata de buscar representatividad de grupos diversos, sino de que estas personas puedan ser ellas mismas y que tengan chance de desarrollar su potencial”, dice, por su parte, Claudia Palacios, líder de RR.HH. de IBM Sudamérica. En esa compañía adaptaron edificios y desarrollaron herramientas tecnológicas para no videntes y personas con discapacidad auditiva.

Fuente: Clarin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *