Google tendrá listo su smartphone modular el año próximo

Permite cambiar algunos componentes como la cámara o agregar nuevas funciones, pero es menos ambicioso que el año pasado; este año enviará las primeras tandas a los desarrolladores, para iniciar su venta comercial en 2017.

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Desde  la última demostración pública, hace un año, ya casi no hubo noticias sobre el proyecto ARA, el concepto que nació en Motorola y se quedó en Google después de la venta de la compañía a Lenovo, y que consiste en crear un teléfono en que se puedan cambiar todas las piezas, al estilo de una PC de escritorio convencional: reemplazar la pantalla si se rompe o si se desea otra mejor; elegir la cámara o el procesador central; sumar un accesorio específico, etcétera.

En Google no son los únicos: además de una idea similar de ZTE, de la que no se supo más nada, está Phonebloks, una plataforma que agrupa este tipo de proyectos; Puzzlephone, una compañía hispanofinlandesa que está desarrollando un teléfono modular; y Fairphone, que no usa módulos pero vende un teléfono en que cada pieza se puede desmontar con un tornillo para reemplazarla si se rompe (o se desea cambiar por una mejor que encaje).

Pero el proyecto ARA es el más conocido por una razón obvia: está Google detrás, por lo que su éxito parecía, al principio, asegurado. Y sin embargo, después de esa primera demo, después de que la firma Yezz aseguró que fabricaría, a principios de 2015, los primeros módulos, no se supo más nada.

Entre medio, dos de sus propulsores principales dentro de Google se fueron: Regina Dugan a Facebook, Paul Eremenko a Airbus. Y canceló su intención original de comenzar a vender módulos para construir un ARA propio en Puerto Rico.

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Pero ahora, en el marco del Google I/O, el encuentro anual para desarrolladores de la compañía (donde hubo otros anuncios sobre software y servicios para usuarios comunes), los ejecutivos del Proyecto ARA salieron a confirmar que siguen avanzando, aunque entremedio hicieron algunos cambios.

Modificaron el diseño y redujeron las opciones: en vez de permitir cambiar todos los componentes, que se adosaban a un esqueleto simple, ahora esa base ya es un teléfono funcional: incluye el procesador (CPU y GPU), la memoria, la pantalla, la batería y las antenas de conectividad. Eso permite ahorrar algo de espacio y dejar más lugar para los módulos, que incluirán (en teoría) cámaras con diversos tipos de lentes, micrófonos, parlantes, pantallas de tinta electrónica, sensores adicionales, etcétera. Aquí, por supuesto, será clave el ecosistema de proveedores de módulos.

Son seis bahías en las que sumar nuevos elementos; se pueden intercambiar sin necesidad de reiniciar el equipo (primero hay que «liberarlos» con un comando en el teléfono). Usa el estándar UniPro (desarrollado hace más de una década por Nokia y Philips) para intercambiar datos entre los diferentes módulos con una tasa de transferencia de 12 gigabits entre ellos, lo que es más que suficiente para capturar video de alta resolución en vivo, por ejemplo, según explica Rafael Camargo, uno de los ejecutivos a cargo del proyecto, en esta nota de Wired.

Es interesante, porque implica -al menos por ahora- una apuesta más modesta que la original, que postulaba cambiar también el procesador, la pantalla, etcétera, para hacer un teléfono que se podría actualizar en forma permanente. Ahora quedará algo más parecido a lo que propone el Puzzlephone, que tiene tres partes: la pantalla, que también es el esqueleto del teléfono; el procesador y la cámara de fotos; y la batería y otros componentes adicionales.

Fuente: La Nación (Suplemento Tecnología)

Redacción
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Periodista / Asesor de Prensa & Difusión / Director Periodístico Tecno & Medios.

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